Contar objetos y ordenar números son tareas distintas
Para contar una colección, señala cada elemento una sola vez. Para encontrar un número anterior o posterior, usa el orden de la serie. Si una tarea resulta difícil, identifica primero si el problema está en el conteo, en reconocer la cifra o en escribirla.
Para empezar, prueba Trazar los números del 0 al 10.
La ficha de números vecinos trabaja un paso antes y después; las de cantidades piden relacionar objetos con un total. Alterna ambas tareas sin dar por hecho que dominar una implica dominar la otra. Hay PDF de una página y soluciones separadas cuando corresponde. Lina la cartera trae veinte sobres numerados del 21 al 40: escribe cada número en letras sobre las líneas, con un ejemplo para empezar. Para ampliar el orden del 1 al 10, Zoe la zorrita propone veinte entradas rectangulares: recorta y ordena los números del 1 al 20 en cuatro filas de cinco, siguiendo las flechas. Hugo el erizo también propone contar del 21 al 30: los marcos de diez organizan seis colecciones de bayas y el niño rodea el número correcto entre tres opciones. Noa la ardilla propone contar y unir seis reservas de bellotas de 5 a 10. Dos recuadros con tres grupos y un ejemplo ayudan a relacionar cantidades y números. Gaston, el caracol cartero, propone completar veinte números que faltan del 1 al 50. Cinco filas de diez casillas, el ejemplo 19–20–21 y dos pequeños retos trabajan la serie y los cambios de decena. Malo, el búho, registra las visitas al parque con marcas de recuento. Doce registros hasta 20 permiten leer grupos de cinco y marcas sueltas, con un ejemplo explicado y soluciones aparte. Paco el panda completa seis series de 100 en 100 hasta 3100. Veinticuatro casillas y el ejemplo 900–1000–1100 trabajan las centenas y el paso al millar. Zazou, el dragón, explora seis series ascendentes y descendentes hasta 40. Hay que descubrir la regla +2, −2, +3, −3, +4 o −4 y completar tres números. Un ejemplo y soluciones aparte acompañan la actividad. Lila, la nutria, acompaña seis duraciones de 30 minutos a 1 h 45 en líneas de tiempo de quince minutos. Un ejemplo muestra cómo agrupar cuatro intervalos para formar una hora. Mina, la castora, relaciona seis mosaicos de diez casillas con fracciones y decimales. Tres cuadrículas para colorear permiten representar décimas, con un ejemplo y soluciones aparte. Kimi, el koala, busca los vecinos inmediatos de ocho números de dos cifras. El ejemplo 29–30–31 y los cambios de decena trabajan el anterior y posterior hasta el 99, con soluciones aparte. Las entradas del teatro de Noé permiten identificar números pares e impares hasta 99 mediante las unidades. Un ejemplo con parejas explica las decenas, seguido de doce clasificaciones y dos retos de cifras. Romy acompaña doce comparaciones hasta 99. Los ejemplos muestran cómo comparar primero las decenas y después las unidades; dos retos permiten encontrar varias respuestas. Las etiquetas del taller de Milo permiten practicar la escritura de los números del 1 al 20 con letras. Iris la conejita propone seis series de 20 en 20 hasta 620. El ejemplo 80–100–120 ayuda a pasar de centena; hay 24 casillas para completar y soluciones separadas. El castor Noé propone ordenar cuatro grupos de siete números hasta 50. Un ejemplo guía la comparación de decenas y unidades; los vagones se revisan con las soluciones separadas. Las cajas de seis botones de Pía ayudan a contar de 6 en 6 hasta 72. Seis series con 24 huecos relacionan los grupos iguales con la suma repetida. Las veinte etiquetas de la biblioteca de Milo permiten escribir los números del 41 al 60 en letras después de practicar del 21 al 40, con soluciones separadas. Paco el mapache presenta nueve mosaicos para escribir numerador y denominador a partir de las partes rayadas, con ejemplo y soluciones separadas.
Para continuar, utiliza Número anterior y posterior hasta el 10.

























































